Es una tarde tranquila. Tu bebé está sobre tu pecho, los ojos medio cerrados, la pequeña mano sobre tu piel. Todo parece pacífico y, de repente, sientes algo que te confunde: una reacción física que se siente íntima, quizás incluso incómoda. Tu primer pensamiento: "¿Soy la única a la que le pasa esto?" La buena noticia: No, no lo eres. Muchas madres experimentan sensaciones inesperadas durante la lactancia, y existen formas de lidiar con ellas de manera consciente.
Por qué la lactancia a veces desencadena más de lo esperado
La lactancia es biológicamente una experiencia física controlada por hormonas. La oxitocina, la "hormona del abrazo", se libera para estimular el flujo de leche. Al mismo tiempo, los pezones y el pecho son áreas muy sensibles con muchas terminaciones nerviosas. Esto puede llevar a sensaciones que quizás no esperabas.
Algunas madres reportan:
- Reacciones físicas inesperadas (por ejemplo, hormigueo, calor, sensaciones sexuales)
- Confusión emocional o vergüenza al respecto
- Una sensación de cruzar límites, aunque nadie haya hecho algo "incorrecto"
- Reflejo de expulsión de leche disfórico (D-MER): tristeza o inquietud repentina justo antes del reflejo de expulsión de leche
Importante: Estas reacciones no dicen nada sobre tu amor por tu hijo. Son fisiológicas, y tienes derecho a reconocerlas sin juzgarte.
Reconociendo tus límites: Tomando en serio las señales de tu cuerpo
Los límites no son egoístas, son autocuidado. Durante la lactancia, pueden manifestarse de varias maneras:
Señales físicas
- Tensión, incomodidad o la necesidad de apartar al bebé
- Náuseas, mareos o inquietud interna durante la lactancia
- Evitar el contacto visual o la sensación de no querer estar "presente"
Señales emocionales
- Pena, culpa o confusión sobre tus sensaciones
- La sensación de tener que "funcionar" en lugar de ser vista
- Rabia o frustración que parece venir "de la nada"
Estas señales son no son una debilidad, son indicios de tu sistema nervioso de que algo necesita atención.
Estrategias para proteger amorosamente tus límites
Puedes hacer de la lactancia una experiencia que se sienta coherente para ti. Aquí hay formas prácticas de proteger tus límites:
1. Crea pausas conscientes
- Usa un cojín para amamantar como barrera física cuando necesites espacio
- Cambia la posición de lactancia (por ejemplo, posición de fútbol en lugar de posición de cuna)
- Establece límites de tiempo: "Amamantaré durante 10 minutos, luego tomaré un descanso"
2. Háblate a ti misma como lo harías con una amiga
En lugar de: "Soy una mala madre porque esto me resulta incómodo."
Intenta: "Mi cuerpo me está mostrando que estoy sintiendo un límite. Está bien."
3. Ritualiza la lactancia de nuevo
- Escucha música relajante o un pódcast
- Visualiza una burbuja protectora a tu alrededor
- Respira conscientemente: inhala "Estoy segura", exhala "Tengo derecho a tener límites"
4. Permítete decir que no
Está bien destetar, parcial o completamente, si la lactancia afecta tu salud mental. Tu bienestar es tan importante como el de tu hijo.
Cuándo es útil buscar apoyo profesional
A veces las estrategias de autocuidado no son suficientes, y eso está completamente bien. Buscar ayuda profesional no es una derrota, sino una señal de fortaleza.
Considera buscar apoyo si:
- Te sientes regularmente disociada o "no presente" durante la lactancia
- Aparecen recuerdos, ataques de pánico o ansiedad intensa
- Solo logras amamantar con gran esfuerzo
- Tu relación con tu bebé se ve afectada
- Tienes pensamientos de hacerte daño a ti misma
Puntos de contacto:
- Asesoras de lactancia (IBCLC) con sensibilidad al trauma
- Psicoterapeutas especializados en psicología perinatal
- Centros de apoyo materno en tu área
- Grupos de autoayuda en línea para madres con experiencias similares
No estás sola: Preguntas frecuentes y respuestas sinceras
¿Es normal sentir excitación física al amamantar?
Sí. Las terminaciones nerviosas en el pecho son las mismas que responden a la estimulación sexual. Eso no significa que amamantar sea sexual; simplemente es biología.
¿Soy una mala madre si no disfruto amamantar?
No. La maternidad no está vinculada a la lactancia. Tu amor se muestra en mil otros gestos.
¿Puedo destetar sin dañar a mi bebé?
Sí. Los bebés necesitan una madre emocionalmente disponible y saludable más que leche materna. La leche de fórmula nutre igual; y tu salud mental no tiene precio.
¿Qué es D-MER y qué puedo hacer al respecto?
D-MER (Reflejo de Expulsión de Leche Disfórica) es una emoción negativa repentina justo antes del reflejo de expulsión de leche. La causa probablemente es una caída en los niveles de dopamina. Las ayudas incluyen: distracción, respiración consciente, y en casos severos, consulta médica.
¿Dónde puedo encontrar otras madres que estén experimentando lo mismo?
Busca foros en línea como "Problemas de lactancia sin tabúes" o grupos locales de madres con enfoque en la salud mental.
Tu camino, tus reglas
Amamantar es una relación – y como en cualquier relación, puedes establecer límites, expresar necesidades y protegerte a ti misma. No estás obligada a sentirte incómoda solo porque "todas las demás" parecen lograrlo sin esfuerzo.
Quizás esta idea te ayude: Proteger tus límites enseña a tu hijo que los límites son importantes. Estás modelando el autocuidado, y ese es uno de los regalos más valiosos que puedes ofrecer.
Respira hondo. Estás haciendo un gran trabajo – precisamente porque estás prestando atención, en lugar de apartar la vista. Y si decides hoy que amamantar ya no es lo tuyo: eso también es valentía. Eso también es amor.
Artículo traducido del alemán → Ver artículo original
Descargo de responsabilidad médica
La información proporcionada en este artículo es solo para fines educativos y no pretende sustituir el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre busca el consejo de tu médico u otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que puedas tener sobre una condición médica. Nunca ignores el consejo médico profesional ni demores en buscarlo debido a algo que hayas leído en este sitio web.